Cuidamos los detalles para que tú recuperes tu vida. En Clínica Sur, la excelencia médica te acompaña desde la primera consulta hasta tu total recuperación.
Evaluación: Mide la intensidad, la localización, el impacto emocional y los desencadenantes del dolor.
Tipos de dolor: Trata dolor agudo postquirúrgico, dolor por cáncer (oncológico) y dolor crónico no oncológico (lumbalgia, fibromialgia, neuropatías).
Sigue generalmente la Escalera Analgésica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), adaptada según la intensidad:
Analgésicos no opioides: Paracetamol y Antiinflamatorios No Esteroideos (AINES) como el ibuprofeno o ketorolaco. Se usan para dolor leve a moderado.
Opioides débiles: Tramadol o codeína, utilizados cuando los no opioides no son suficientes.
Opioides fuertes: Morfina, oxicodona, fentanilo o buprenorfina. Reservados para dolor severo u oncológico, bajo estricta vigilancia por riesgos de tolerancia y dependencia.
Fármacos coadyuvantes: Medicamentos que no nacieron para el dolor pero ayudan a controlarlo. Incluyen anticonvulsivantes (gabapentina, pregabalina) y antidepresivos (duloxetina, amitriptilina), altamente efectivos para el dolor de origen nervioso (neuropático).
Se utiliza cuando los medicamentos no son suficientes o causan demasiados efectos secundarios. Son procedimientos de mínima invasión guiados por imagen (rayos X o ultrasonido):
Bloqueos nerviosos: Inyección de anestésicos locales y corticoides directamente cerca de los nervios que transmiten la señal de dolor.
Infiltraciones articulares: Aplicación de medicamentos dentro de articulaciones dañadas (rodilla, columna, cadera). [1]
Radiofrecuencia (Ablación): Aplicación de calor o corriente eléctrica para "desactivar" temporalmente la función de un nervio de forma prolongada.
Dispositivos implantables: Bombas de infusión intratecal (que liberan fármacos directo a la médula) o estimuladores medulares (que envían señales eléctricas para bloquear el dolor).